Oda a la perla…

Santa marta te acoge sin preguntarte de dónde vienes o a dónde vas, se viste de azul marino profundo y se adorna con su aljófar para recibirte, alarga sus noches para que los recuerdos no te olviden. Santa Marta dibuja calles en mapas que no existen, y pinta los cielos de un purpura infinito, para darte los más espectaculares atardeceres.

En Santa Marta todo es melodía, desde el oleaje del mar que te arrulla con su sincrónica y envolvente composición, hasta la champeta del vecino de la esquina reproducida en su llamativo y vistoso parlante; eres la perla de América porque tu modestia, pureza y encanto, hace que la mejor idea sea regresar a ti, a pesar de que existan otras gemas en el joyero.

Tus playas cristalinas, la calidez de tu gente, y los impresionantes paisajes, hacen que seas un imán para viajeros y almas aventureras que se sienten atraídos a ti en busca de emociones, placer, e inolvidables momentos, no fue casualidad que tu hayas sido el primer asentamiento español y el lugar donde pereció el libertador.

Fuiste la obsesión de Bastidas, al querer fundar la ciudad perfecta del Nuevo Mundo en una bahía de aguas tranquilas rodeada de imponentes montañas, y habitada por culturas milenarias, su amor por ti fue tan voraz y frenético que tanto el romanticismo como la tragedia definieron sus destinos.

El anhelo por alcanzar una convivencia armónica con los indígenas fue su sentencia de muerte, al exigir aplicar la Ley de las indias, para luego ser tildado de blando por sus coterráneos, pero amado por los Gaira, Tagangas y Dorcinos, sus hombres enfurecieron, y cuchillo en mano atravesaron el pecho de este, muriendo así, a sus 60 años, en un navío rumbo a Santo Domingo, pero con su corazón, mente y espíritu en Santa Marta. 

No obstante, la fatalidad no acabó para ti, mi querida perla, luego de la muerte de tu pletórico admirador, viste como asesinaban y arrasaban con tus hijos mayores, sufriste el abandono de Teyuna, la desaparición de tradiciones y cosmogonía que te tenían como eje de adoración, fuiste quemada 20 veces en 150 años, devastada y torturada por piratas franceses, ingleses, holandeses. Aun así, eres tan magnánima, tan generosa y desinteresada, que cuando apareces tras el mostrador, el turista llega y no se quiere ir. Le ofreces todo lo que quiere y tienes, demuestras que posees, todo lo que pueda necesitar en esta vida o en cualquier otra.

Eres el lugar en el que se encuentran los amigos para toda la vida, los amores fugaces. Y los amantes invisibles. No soy samario de nacimiento, pero si por adopción, tal vez el lugar donde nací no lo pude escoger, pero si puedo elegir el lugar donde fallecer, y te escogería a ti una y otra vez.

Siempre has albergado y cobijado a los que llegamos a ti, nos has enseñado que tienes la capacidad de enamorar a todo aquel que pisa tus tierras, eres el realismo mágico materializado, y eres mi hogar, mi refugio y mi escondite.

Te debemos parte de lo que somos, y de lo que seremos, nunca nos has fallado, pero nosotros a ti si, mi perla, espero algún día devolverte un poco de todo lo que me has brindado y quiero celebrarte en tus 496 años.

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